La página web de un negocio tiene que llevar, en este orden: un dominio propio con candado (https), que la web se vea bien en el celular, un encabezado que diga qué hacés y dónde, un WhatsApp que abra con el mensaje ya escrito, precios claros o una forma simple de cotizar, pruebas de que sos real (fotos propias, reseñas) y, si tenés un formulario de contacto, avisar para qué vas a usar esos datos.
Hay listas de “todo lo que debe tener una página web” con veinte ítems técnicos que no dicen cuáles importan. Esta es la versión corta, pensada para un negocio en Uruguay, con el detalle local de cada punto.
Lo que tiene que lograr, antes de pensar en cómo se ve
Antes de elegir colores o plantilla, una web de negocio tiene cuatro trabajos. Si no cumple alguno, el diseño más lindo no compensa.
Primero, que te encuentren: alguien busca en Google lo que vos ofrecés y tu sitio aparece, o alguien te pasa el link y lo puede abrir sin fricción. Segundo, que entiendan qué hacés en los primeros segundos, sin tener que leer tres párrafos para saber si sos gasista, contador o vendés muebles. Tercero, que te escriban, con el canal que ya usan todos los días. Y cuarto, que confíen: que la web no parezca armada en una tarde con fotos bajadas de internet.
Lo que sigue está ordenado según esos cuatro trabajos. Si tu web ya los cumple, lo más probable es que alcance con retoques.
Un nombre propio: dominio y dónde vive el sitio
Tu web necesita una dirección que sea tuya, no un subdominio gratuito tipo tunegocio.wixsite.com o tunegocio.blogspot.com. Un dominio propio (tunegocio.uy o .com) se ve más serio y es lo que vas a poner en la tarjeta, en el cartel del local y en Instagram.
Registrar un dominio .uy cuesta USD 25 por año, según la tarifa publicada por NIC Uruguay, la entidad que administra los dominios uruguayos. Además del dominio, el sitio necesita un lugar donde vivir (el hosting) y un certificado de seguridad, el candado que aparece al lado de la dirección en el navegador. Sin ese candado, algunos navegadores directamente avisan “sitio no seguro”, lo que espanta a cualquiera antes de leer una palabra. Si querés el detalle, acá explicamos qué es el dominio y el hosting y cuánto se paga.
Esto también responde la otra pregunta frecuente: qué necesitás para tener una página web. En resumen, tres cosas: un dominio, un hosting (o una plataforma que ya lo incluya) y el contenido en sí, textos e imágenes propias.
Que se vea bien en el celular, porque Google mira esa versión
Google indexa y posiciona tu sitio usando la versión que se ve en el celular, no la de computadora. Google lo llama indexación mobile-first y lo explica en su documentación oficial. Si tu web se ve rota, lenta o con textos superpuestos en un teléfono, eso afecta directamente si aparecés en las búsquedas, no solo la experiencia de quien la visita.
La prueba es simple: abrí tu sitio desde tu propio celular, con datos móviles, no con el wifi rápido de la oficina. Fijate si los botones son fáciles de tocar con el pulgar, si el texto se lee sin hacer zoom y si las fotos cargan en un par de segundos. Si algo falla ahí, ese es el primer arreglo, antes que cualquier rediseño visual.

Qué hacés, para quién y dónde, arriba de todo
En los primeros segundos, alguien tiene que entender qué hacés, en qué zona trabajás y para quién es tu servicio. Un encabezado que diga “Bienvenidos a nuestro sitio” no responde ninguna de esas tres preguntas. Uno que diga “Reparación de aires acondicionados en Montevideo y zona metropolitana” sí.
Si tenés varios servicios principales y buscás que te encuentren por cada uno específicamente, conviene una página por servicio en lugar de mezclarlos todos en un solo texto largo. Alguien que busca “instalación de aire acondicionado” y alguien que busca “service de heladeras” son búsquedas distintas, y una página dedicada a cada tema tiene más chances de aparecer cuando alguien busca justo eso.
Contacto que funcione: WhatsApp, teléfono, dirección y horario
Cuando alguien decide escribirte, ese es el momento de menor fricción posible. Un botón de WhatsApp que abra el chat con el mensaje ya empezado, algo como “Hola, vi tu web y quiero consultar por…”, le ahorra a la persona el trabajo de escribir de cero. Es la diferencia entre que mande el mensaje ahí mismo o que lo posponga y se olvide. Hay varias formas de sumar WhatsApp a tu sitio y no todas sirven igual.
Además del botón, conviene tener a la vista el teléfono, la dirección si atendés público, y el horario de atención. No hace falta un formulario largo con diez campos: cuantos más campos le pedís antes de poder escribirte, más gente se va antes de terminarlo.
Precios o, al menos, cómo se cotiza
No todos los negocios pueden publicar una lista de precios fija, y está bien. Pero si publicás precios, tienen que incluir los impuestos. La Ley 17.250 de Relaciones de Consumo, en su artículo 15, establece que toda oferta tiene que informar el precio con los impuestos incluidos. Un precio “más IVA” que aparece recién en el presupuesto final genera desconfianza y, según esa ley, no es cómo se debe ofertar.
Si tu negocio cotiza caso por caso (una reforma, un evento, un trabajo a medida), no hace falta inventar un precio genérico. Alcanza con explicar cómo se pide presupuesto: qué datos necesitás del cliente, en cuánto tiempo respondés, si la primera visita o consulta tiene costo o no.

Pruebas de que sos real
Una web con fotos de stock, sin nombre de quién está detrás y sin ningún trabajo mostrado genera la misma sensación que un local sin cartel: puede ser legítimo, pero no da ganas de entrar primero. Fotos propias del trabajo hecho, aunque no sean profesionales, valen más que un banco de imágenes genérico.
Si tenés reseñas en Google, mostralas o linkealas. Si trabajás con un equipo, poner quiénes son ayuda, sobre todo en rubros donde la confianza personal importa (salud, reformas, asesoría). Lo que no conviene es inventar cifras o resultados que no podés sostener: es mejor no decir nada que prometer algo que después no se cumple.
Lo legal que casi nadie pone: el formulario de contacto y la Ley 18.331
Si tu web tiene un formulario que pide nombre, teléfono o email, estás recolectando datos personales, y en Uruguay eso está regulado por la Ley 18.331 de Protección de Datos Personales. El artículo 13 establece que antes de pedir esos datos hay que informar, de forma clara, para qué se van a usar y quién es el responsable de esa información. El artículo 9 exige que el consentimiento para usarlos sea libre, previo, expreso e informado, con algunas excepciones puntuales (como cuando el dato es necesario para cumplir un contrato).
La ley no dice literalmente “tenés que tener una política de privacidad” con esas palabras, pero en la práctica esa es la forma habitual de cumplir con la obligación de informar: un texto corto, visible, que explique qué datos se piden y para qué se usan. Además, toda base de datos con información personal, incluidas las armadas a mano en una planilla, se tiene que inscribir ante la Unidad Reguladora y de Control de Datos Personales (URCDP), según su guía de inscripción de bases.
Si además vendés un servicio (no solo un producto), la Ley 17.250 en su artículo 20 pide que informes tu nombre y domicilio como proveedor, además de la descripción del servicio, el precio con impuestos y la forma de pago.
Esta sección es informativa, no un consejo legal. Si tenés dudas sobre cómo aplica esto a tu caso puntual, consultalo con tu contador o abogado antes de definir el texto final.
Si vas a cobrar online
No todos los negocios necesitan cobrar desde la web, pero si el tuyo sí, Mercado Pago en Uruguay ofrece varias formas de integrarlo según cuánto desarrollo tengas. El Link de Pago sirve si ni siquiera tenés sitio propio todavía: generás un link y lo mandás por WhatsApp o redes. El Checkout Pro es un botón que redirige a una página de pago ya armada por Mercado Pago. El Checkout API es la opción para cuando el sitio necesita un proceso de pago totalmente integrado en su propio diseño, según la documentación de Mercado Pago Developers Uruguay.
Si estás por definir el tipo de sitio que necesitás (una landing simple o un sitio completo con más páginas), esa decisión también cambia si te conviene o no meter cobro online desde el arranque. Para tener una referencia de mercado, repasamos cuánto cuesta una página web en Uruguay según lo que tenga que hacer.
Lo que sobra
Casi todas las guías te dicen qué sumar. Pocas te dicen qué sacar.
Un slider de fotos rotando en el hero no ayuda: nadie espera a que pase la segunda imagen, y suele frenar la carga de la página. Un encabezado que diga “Bienvenidos a nuestro sitio web” ocupa el lugar más valioso de la página sin decir nada. Tener solo un feed de Instagram embebido como “contenido” del sitio, sin texto propio, deja a Google sin nada para indexar. Y un formulario de contacto con diez campos obligatorios filtra gente que capaz solo quería preguntar algo simple.
Si tu web tiene alguna de estas cuatro cosas, sacarla suma más que agregar algo nuevo. Lo que sí conviene tener claro de entrada es cuánto tarda en estar lista una página web, para no armar expectativas que después no se cumplen. Y si tu rubro es puntual, conviene mirar qué cambia según el caso: por ejemplo, la lista para veterinarias, para centros de estética o para la página de un psicólogo no es idéntica a esta base general, y la de inmobiliarias tiene sus propios imprescindibles. Si sos abogado o contador, tu web también tiene reglas propias sobre lo que podés prometer y qué datos pedís: repasalas en la guía para abogados y en la guía para contadores.
Checklist final
- Dominio propio (no un subdominio gratuito) con certificado de seguridad activo (https)
- Sitio probado desde tu celular con datos móviles, no solo con wifi
- Encabezado que dice qué hacés, para quién y en qué zona
- Botón de WhatsApp con mensaje precargado
- Teléfono, dirección y horario visibles
- Precios con impuestos incluidos, si los publicás
- Explicación clara de cómo se pide presupuesto, si no publicás precios
- Fotos propias del trabajo, no solo stock genérico
- Reseñas de Google visibles o linkeadas, si las tenés
- Quién está detrás del negocio, sobre todo si es un rubro de confianza
- Aviso sobre para qué se usan los datos del formulario de contacto
- Base de datos del formulario inscripta en la URCDP
- Sin slider rotando, sin “bienvenidos a nuestro sitio”, sin formularios de diez campos
Preguntas frecuentes
¿Qué necesito para tener una página web? Tres cosas básicas: un dominio propio, un hosting o plataforma donde vivan los archivos, y contenido real (textos propios e imágenes, no solo relleno). Lo demás es lo que repasa esta guía.
¿Qué debe contener una página web de una empresa? Como mínimo, qué hace la empresa y para quién, cómo contactarla (idealmente WhatsApp), y alguna prueba de que es real: fotos propias, reseñas o trabajos hechos. Si vende servicios, también su nombre y domicilio, según la Ley 17.250.
¿Necesito web si ya vendo por Instagram y WhatsApp? Depende de qué tan buscado seas en Google. Instagram y WhatsApp funcionan para la gente que ya te conoce; una web propia suma a quien te busca por primera vez desde un buscador y no depende de que el algoritmo de una red social le muestre tu contenido.
¿Tengo que registrar algo por el formulario de contacto? Sí: toda base con datos personales, aunque sea una planilla con nombres y teléfonos, se inscribe ante la URCDP según su guía oficial. Además, tenés que informar para qué usás esos datos antes de pedirlos (Ley 18.331, art. 13). Consultalo con tu contador o abogado si tenés dudas sobre tu caso.
La Ley 17.250 y la Ley 18.331 están tomadas del texto oficial publicado por IMPO. La tarifa de dominios .uy corresponde al Anexo IV publicado por NIC Uruguay. El dato de indexación mobile-first surge de la documentación oficial de Google Search Central. La inscripción de bases de datos está tomada de la guía publicada por la URCDP en gub.uy.
