Tu página web te la puede hacer un freelancer, una agencia o una plataforma de autoarmado tipo Wix. Ninguna es mala por definición: cambia quién escribe los textos, cuánto tarda y cuánto cuesta un cambio después de publicar, a nombre de quién queda el dominio y con quién hablás si algo falla. Antes de elegir, conviene tener esas cuatro respuestas, no solo comparar el precio inicial.
Hay guías largas que listan ventajas y desventajas genéricas de cada opción sin decir qué preguntar en la práctica. Esta va directo a eso: las tres formas de conseguir tu web, y las preguntas concretas para hacerle a quien elijas antes de firmar o pagar la seña.
Las tres formas de conseguir tu página web
Un freelancer es una persona sola que diseña y arma el sitio. Suele ser la opción más económica de entrada y funciona bien cuando el proyecto es acotado y vos tenés tiempo para coordinar directamente con esa persona. El límite aparece si esa persona deja de estar disponible: no hay equipo de respaldo detrás.
Una agencia es un equipo con roles divididos (diseño, desarrollo, a veces redacción) que arma el sitio como parte de un proceso. Suele costar más que un freelancer individual, pero el trabajo no depende de una sola persona, y algunas incluyen servicios posteriores (cambios, mantenimiento, hosting) dentro del mismo contrato.
Una plataforma de autoarmado (herramientas de “hacé tu propia web”) te da el editor y vos armás el sitio con tu propio tiempo. Es la opción más barata en dinero pero la que más tiempo te pide a vos: elegís la plantilla, escribís los textos, subís las fotos y resolvés por tu cuenta cualquier problema técnico que aparezca.
Ninguna de las tres es automáticamente la mejor. Depende de cuánto tiempo tenés vos para meterle, cuánto presupuesto, y qué tan seguido pensás pedir cambios después de publicar.
¿Quién escribe los textos y consigue las fotos?
Esta es la primera pregunta y la que menos se hace. En una plataforma de autoarmado, el contenido lo ponés vos: si no tenés textos ni fotos propias listas, el sitio se demora o sale con relleno genérico. Con un freelancer, depende del acuerdo puntual: algunos redactan y buscan imágenes, otros esperan que vos entregues todo el material. En una agencia es más habitual que la redacción esté incluida, pero no es una regla fija tampoco.
Antes de contratar, preguntá explícitamente: “¿quién escribe el texto de cada página?” y “¿de dónde salen las fotos?”. Si la respuesta es “las mandás vos”, asegurate de tener ese material listo antes de arrancar, o el proyecto se va a estirar esperándote a vos, no al proveedor.

¿Qué pasa con los cambios después de publicar?
Un sitio publicado no queda estático: en algún momento vas a querer cambiar un precio, sumar una foto nueva o corregir un horario. Ahí es donde más difieren las tres opciones. Algunos freelancers y agencias incluyen una cantidad de cambios menores dentro del servicio; otros cobran cada retoque por separado, incluso uno chico. En una plataforma de autoarmado los cambios los hacés vos mismo, sin depender de nadie, pero también sin nadie a quien pedirle ayuda si el editor te complica.
Antes de firmar, preguntá dos cosas puntuales: cuánto tarda en promedio un cambio chico una vez publicado, y si ese cambio está incluido o se cobra aparte. Una respuesta vaga (“después vemos”) es en sí misma una respuesta: probablemente signifique que no hay un proceso definido para eso.
¿A nombre de quién queda el dominio?
El dominio es la dirección de tu sitio (tunegocio.uy, por ejemplo) y es un activo separado del diseño de la web. Registrar un dominio .uy cuesta USD 25 por año, según la tarifa oficial de NIC Uruguay, la entidad que administra los dominios uruguayos; esa tarifa incluye el mantenimiento del primer año. Podés leer más sobre esto en la nota sobre qué es el dominio y el hosting que necesitás para tu página web.
Lo que importa acá es a nombre de quién queda registrado ese dominio: el tuyo o el del proveedor. Si el dominio queda a nombre del proveedor, técnicamente vos no sos el titular, aunque el sitio funcione con normalidad todos los días. Preguntá explícitamente “¿el dominio queda a mi nombre?” y pedí que te lo confirmen antes de pagar, no después.
¿Qué pasa si querés cambiar de proveedor?
Nadie contrata pensando en el día que se quiera ir, pero conviene preguntarlo antes, no cuando ya estás en desacuerdo. Con una plataforma de autoarmado, el sitio suele estar atado técnicamente a esa plataforma: migrarlo a otro lado casi siempre implica rehacerlo. Con un freelancer o una agencia, depende de cómo esté armado el sitio y si te entregan los archivos o accesos si decidís irte.
Preguntá: “si en un año decido cambiar de proveedor, ¿qué me llevo y qué me quedo sin poder usar?”. La respuesta te dice, sin rodeos, cuánto control real vas a tener sobre tu propio sitio.
¿Con quién hablás si algo falla?
El sitio se cae, un formulario deja de mandar mensajes, o simplemente no entendés cómo cambiar algo: en ese momento, ¿a quién le escribís? Con un freelancer, hablás directamente con esa persona, lo cual es rápido si está disponible y un problema si no lo está. Con una agencia, puede haber un canal de soporte fijo o puede que te toque explicar el problema de cero cada vez que cambia quien te atiende. Con una plataforma de autoarmado, el soporte suele ser genérico, no de tu sitio en particular.
Hay además un dato concreto que vale la pena conocer: si contratás un servicio en Uruguay, la Ley 17.250 de Relaciones de Consumo, en su artículo 20 inciso A, establece que el proveedor tiene que informarte su nombre y domicilio. No es un detalle menor: saber quién es, formalmente, la persona o empresa detrás de tu sitio es parte de lo que la ley ya te habilita a pedir antes de contratar.

Cómo elegir según tu negocio
No hay una respuesta única, pero sí un criterio simple: cuanto menos tiempo tengas vos para meterle al sitio y más seguido esperes pedir cambios, más te conviene una opción donde el contenido y el mantenimiento estén incluidos. Si tenés tiempo, ganas de aprender la herramienta y un presupuesto ajustado, una plataforma de autoarmado puede alcanzar. Si preferís delegar todo el proceso desde el texto hasta la publicación, un freelancer o una agencia te ahorran ese trabajo, con la diferencia de que la agencia suele tener más respaldo si una persona puntual deja de estar disponible.
Antes de decidir, también conviene tener una idea de cuánto vas a pagar y en cuánto tiempo vas a tener el sitio andando: repasamos ambos temas en cuánto cuesta una página web en Uruguay y en cuánto tarda en estar lista una página web.
Checklist de preguntas antes de contratar
- ¿Quién escribe los textos de cada página y de dónde salen las fotos?
- ¿Cuánto tarda un cambio chico una vez que el sitio está publicado?
- ¿Ese cambio está incluido en lo que pago o se cobra aparte?
- ¿El dominio va a quedar registrado a mi nombre?
- Si decido cambiar de proveedor más adelante, ¿qué me llevo conmigo?
- ¿Con quién hablo puntualmente si el sitio tiene un problema?
- ¿Cuál es el nombre y el domicilio del proveedor, tal como exige la Ley 17.250?
Preguntas frecuentes
¿Es mejor un freelancer o una agencia para mi página web? Ninguna es mejor en abstracto: un freelancer suele ser más económico y directo, una agencia suele tener más respaldo de equipo. La decisión depende de tu presupuesto, cuánto seguimiento necesitás y qué pasa si la persona o el equipo no está disponible en el momento que lo necesitás.
¿Cuánto cuesta un dominio propio en Uruguay? Un dominio .uy cuesta USD 25 por año según la tarifa oficial de NIC Uruguay, que incluye el mantenimiento del primer año. Es un costo aparte del diseño o desarrollo del sitio en sí.
¿Puedo cambiar de proveedor después de tener la web hecha? Depende de cómo esté armado el sitio y qué acceso o archivos te entreguen si decidís irte. Conviene preguntarlo antes de contratar, no cuando ya querés migrar.
¿Qué debo preguntar antes de firmar con alguien que hace páginas web? Como mínimo: quién escribe los textos, qué pasa con los cambios después de publicar, a nombre de quién queda el dominio, qué pasa si querés cambiar de proveedor y con quién hablás si algo falla. El checklist de esta guía cubre las siete preguntas clave.
La tarifa de registro de dominios .uy corresponde al Anexo IV publicado por NIC Uruguay. El artículo 20 de la Ley 17.250 de Relaciones de Consumo está tomado del texto oficial publicado por IMPO.
